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martes, 11 de diciembre de 2012


El primer aplauso para un niño 


En el marco de la firma del Convenio entre la Fundación de la Familia Tachirense y la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri para la conformación del “Sistema de Niños y Jóvenes Escritores del Táchira” estuvimos reflexionando con Antonio Ecarri sobre lo determinante que es a temprana edad involucrarse en un sistema educativo que ofrezca múltiples posibilidades de fomentar el talento humano. Y más aún, si ese niño en formación proviene de un entorno con desventajas sociales.  
Con nuestro Programa ¡Qué Nota es mi Escuela! incorporamos una propuesta innovadora con el uso de la música, más allá de la asignatura teórica. Ahora con esta alianza estratégica estamos reforzando el estímulo al universo creador infantil promoviendo la escritura creativa y reconociendo el talento de nuestros niños. Decía el Maestro Abreu que el éxito en cualquier programa de este tipo es la primera victoria; es decir, cuando el niño recibe el primer aplauso cambias la historia de una familia porque tocas a su miembro más joven, siendo irreversible el avance hacia la superación de la marginalidad.
En un artículo publicado en el libro “El Contrato Global: 1er Encuentro Internacional Sobre Cultura de Paz” continúa José Antonio Abreu afirmando que educando en las artes estamos cimentando una Cultura de Paz. “Es despertar de una conciencia trascendentalmente humanística que reivindica la educación por y para el arte como rumbo certero hacia portentosos futuros. Es ideal de redención que instaura el espíritu como fuente, sentido y destino de una existencia que funda la paz en la justicia y que marca hoy como nunca el despertar de la niñez y de la juventud hacia aquella nueva sociedad que debemos imaginar, diseñar y construir”.
Académicos e investigadores señalan que el nivel cultural de una sociedad depende del alto grado de alfabetización y tipo de estímulos positivos que se les puede brindar a los niños en edades tempranas de manera adecuada. La lectura y la escritura facilitan al niño el acceso a estrategias que posibilitan su aprendizaje significativo y el aula debe ofrecer el entorno adecuado para el desarrollo de una cultura de paz. El valor y dominio del lenguaje alcanza su máxima importancia cuando resulta un medio de intercambio de pensamientos y sentimientos, convirtiéndose así en un instrumento de acceso a todos los saberes.
Al brindarle al niño la oportunidad de crear arte por medio de la escritura, ésta se convierte en un instrumento que permite reflexionar sobre el propio pensamiento y estructurar los conocimientos que él posee, favoreciendo así el desarrollo integral del ser. Cuantos mayores sean las oportunidades para fomentar la sensibilidad, mayor será la capacidad de aprender. En un sistema educacional bien equilibrado, en el cuál se favorezca la intelectualidad, los sentimientos y las facultades perceptivas de cada individuo, es posible garantizar una generación de ciudadanos en valores morales sólida y consecuente con una cultura de paz.
Por ello, estamos aunando esfuerzos para impactar en la sociedad a través de una educación de calidad que se estructure con un enfoque integral del niño y su entorno. La coherencia pedagógica de nuestro programa se amplía con la incorporación del Premio Estadal de Literatura para Niños y Jóvenes Escritores, porque estamos brindando la oportunidad de ese primer aplauso y capacitando a los docentes para que se conviertan en multiplicadores de esta experiencia indispensable para superar las brechas sociales. Desde la Fundación de la Familia Tachirense estamos impulsando una respuesta educativa efectiva a la aspiración del Gobierno Democrático de garantizar una enseñanza óptima,  planificada y orientada por los valores de la paz, de los derechos humanos y de la democracia.
Internalicemos las palabras de ese gran maestro de valores humanos que legó a la posteridad un enfoque educativo excepcional para el desarrollo pleno de la nación: “La educación debe preparar para la vida y para el trabajo, logrando así una formación integral del hombre (…) Si vamos a ponernos sinceramente a hacer toda la Venezuela posible, tenemos que ponernos de inmediato a concebirla y a hacerla en la escuela. Es grande y hermosa esa tarea y a todos nos llama”. Estamos comprometidos en una gesta educativa por la paz y la sabiduría del Dr. Arturo Uslar Pietri nos marca el camino. “Amigos invisibles”, seguiremos adelante. 
lapazcomopropuesta.blogspot.com

viernes, 3 de agosto de 2012


Valores y Talento Humano (III)


En las dos entregas anteriores expusimos cómo es posible construir el talento a través de la formación de competencias, siendo indispensable no solo el saber académico y su conjugación con las habilidades de la persona, se requiere desarrollar el “saber ser”; es decir, la presencia de los valores forman parte esencial de un ciudadano íntegro y la única manera de lograrlo es a través de la educación. El reto pedagógico está en fomentar un aula que proporcione el entorno adecuado para formar talento humano.

La moderna pedagogía se centra en la creatividad de profesores y maestros, lo que permite la presencia de una aula inteligente, dinámica y flexible con entornos de aprendizajes significativos que presenten una gran variedad de propuestas de trabajo, para que los alumnos construyan competencias y desarrollen talentos que le serán necesarios para abordar con éxito su futuro. Por tanto, gerenciar el aula implica  la integración de los saberes para el desarrollo de talento humano, lo cual está intrínsecamente ligado con la calidad de la educación y su capacidad para amalgamar: los conocimientos científico, las competencias tecnológicas y los valores universales humanistas; así como para preparar a los educandos para el bienestar moral, cultural y también  para el bienestar material.

Es por ello que la educación en valores se justifica porque encamina el proceso docente-educativo hacia el modelo ideal de formación, dando sentido a la formación socio humanista y enriqueciendo la didáctica del saber y del saber hacer;  involucrando  a los sujetos del proceso en una actividad consciente, protagónica y comprometida consigo mismo y con la sociedad.

La educación en valores integra el humanismo en dos sentidos. Acerca la realidad al proceso de educación para que pueda ser valorada y transformada; así mismo, moldea adecuando los intereses, motivaciones y disposiciones de los educandos,  para que puedan establecer las necesarias interrelaciones humanas que permitan la correspondencia entre el proyecto de vida individual y social. Lo anterior comprende el desarrollo de los valores y sus relaciones en el proceso docente-educativo. Integrar los valores al aprendizaje de manera intencionada y consciente significa no sólo pensar en el contenido como conocimientos y habilidades, sino en la relación que ellos poseen con lo afectivo.

La conclusiones de una investigación realizada por la UPEL- 2008 señalan que sí es posible lograr una gerencia del aula de clase con criterios de calidad y excelencia, con la presencia de la ética como norma racional del comportamiento y los valores, que desde la planificación, organización, dirección, evaluación y realimentación de los procesos, que impriman y dinamicen los mismos, con incidencia en el mejoramiento continuo de la calidad del trabajo para una mejor calidad de vida.

La huella que el docente deja en cada uno de los niños  que transitan por su aula, puede marcar la diferencia en las acciones que ese ciudadano del futuro genere en la sociedad. Por tanto, se hace indispensable la reflexión profunda, el  análisis detallado del cumplimiento del deber y del gran compromiso que tienen en la formación del talento humano. En palabras del respetado académico Antonio Pérez Esclarín: “Sólo los que tienen el corazón en paz podrán ser sembradores de paz y contribuirán a gestar un mundo mejor”. Sin duda, la responsabilidad es de alto calibre.



Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
                                                                                                             pazcomopropuesta@gmail.com 
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viernes, 20 de julio de 2012


Valores y Talento Humano (II) 

La semana pasada nos quedamos con una interrogante sobre el talento: si es posible desarrollarlo o son cualidades innatas en las personas. El talento se construye a partir de un paulatino proceso de formación de competencias, teniendo en cuenta que no solo se requiere del “saber”, sino también del “saber hacer” (habilidades); por ende el concepto de formación y educación debe incluir – a su vez – el “saber ser” (valores). Este saber implica realizar una combinación entre los conocimientos, las experiencias y las reflexiones éticas sobre las propias prácticas.

El concepto de competencias se corresponde con la integración dinámica de diferentes tipos de prácticas, habilidades y conocimientos en los que el saber ejerce o posibilita una acción transformadora del mundo y de la vida. Las capacidades de una persona se hacen visibles a través de su comportamiento.

Entonces, la construcción de competencias y el desarrollo de talentos surgen como metodología de respuesta educativa ante el impacto social de los nuevos órdenes mundiales.  Esta es una perspectiva humanista y desarrolladora de la educación que da pauta para materializar la visión del proceso educativo, tomando como eje vertebrador al ser humano desde los llamados “Pilares de la Educación”: saber, saber hacer, saber ser, a los que hicimos referencia anteriormente.

Señala el “Informe sobre la Educación del Siglo XXI”  de la Unesco que la educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad. Todos los seres humanos deben estar en condiciones de dotarse de un pensamiento autónomo y crítico, para elaborar un juicio propio que les permita determinar por sí mismos qué deben hacer en las diferentes circunstancias de la vida. Desde la educación inicial es necesario enseñar puntos de referencia intelectuales permanentes que le permitan comprender el mundo que le rodea y comportarse como un elemento responsable y justo.

Más que nunca, la función esencial de la educación es conferir a todos los seres humanos la libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos e imaginación que necesitan para que sus talentos alcancen la plenitud y puedan ser artífices de su destino. Afirma la UNESCO que el siglo XXI necesitará una generación de competencias diversas y por ello, habrá que ofrecer a niños y jóvenes todas las oportunidades posibles de descubrimiento y experimentación para asumir el reto  de participar de los procesos de lograr la calidad en su proyecto de vida y en su participación en la sociedad.

Partiendo de estas propuestas, estamos hablando entonces de una acción pedagógica que pueda obrar de acuerdo con los retos a enfrentar por los educandos durante el trayecto de su vida; por tanto la educación debe promover valores y generar compromiso para una asertiva toma de decisiones propias y con los demás. Siendo así, el educador tiene la tarea de formar no solo con conocimientos, sino con modos de vida, siendo referente moral en su entorno de enseñanza.

El preámbulo de la constitución de la UNESCO expresa que es en las mentes de los seres humanos donde tenemos que crear los baluartes de la paz, por tanto, siendo responsables de educar a quienes gestarán los cambios hacia un mejor futuro, nos preguntamos: ¿Es posible un aula que promueva la formación de un ciudadano íntegro?


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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jueves, 12 de julio de 2012


Valores y Talento Humano (I) 


El pasado sábado 07 de julio se celebró en el Colegio Acacio Chacón de Cordero el “I Congreso de Talento Humano”, organizado por estudiantes de la carrera de pedagogía del Instituto Universitario de Educación Especializada y en el cual tuve la oportunidad de participar como ponente. Son escenarios como éstos los que respaldan la importancia de la educación para el crecimiento y transformación de un país; es por ello que comparto hoy la primera parte de lo que fue ésta exposición, pues el tema educativo debe abordarse desde distintas perspectivas para nutrir el proceso que lo envuelve.

El concepto de talento humano empezó a introducirse hacia finales de los años 90 y en  sus inicios fue vinculado a los procesos de gestión y producción empresarial, dentro del marco de los nuevos escenarios: La globalización, el permanente cambio del contexto y la valoración del conocimiento. Desde estos ámbitos organizacionales, el talento es una capacidad integral gracias al cual la sumatoria de competencias y habilidades potenciadas desde el "ser" son aprovechadas para la innovación. Viene a ser la integración e interacción en la persona de: habilidades, conocimientos, experiencias, actitud, valores y competencias necesarias para  desarrollarse en diferentes contextos. Tenerlo claro permite identificar de qué manera y en qué áreas cada ser humano tiene potencial, pudiendo aprovechar dicho talento en beneficio propio, de la organización y de la sociedad.

Ahora bien, este abordaje ha ido ampliando su radio de acción a la luz de los paradigmas para  denominar el  nuevo orden mundial del Siglo  XXI: "Sociedad de la Información", "Sociedad Globalizada", "Sociedad del Conocimiento", “Sociedad del Saber”. Sin embargo, a pesar de las diferentes denominaciones los autores coinciden en que el  recurso productivo estratégico es el conocimiento y la clave es saber cómo utilizarlo.

Abdul Waheed Khan, Subdirector General de la UNESCO para la Comunicación y la Información, afirma que el conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico, sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad. Leif Edvinsson, asesor de la ONU y experto mundial en Capital Intelectual (IC), Conocimiento e Innovación señala que los sistemas educativos de los países explican las posiciones relativas de éstos en relación con su PIB. Para crear valor las naciones necesitan estar bien conectadas con una infraestructura diseñada para fomentar el acceso al conocimiento.

Si aludimos al mundo que nos toca vivir, nos daremos cuenta que tanto los ámbitos de formación profesional como el mercado laboral presionan a la institución escolar y ejercen una gran influencia en el ámbito cultural, con respecto a la importancia de formar individuos que se caractericen por ser competentes. En el mundo actual, tan complejo como dinámico, enseñar a ser competentes y talentosos requiere que los docentes tomen conciencia de que la transmisión enciclopédica de saberes es poco significativa para los estudiantes. La escuela tiene que lograr que su “capital humano” desarrolle sus potencialidades físicas, emocionales e intelectuales, para que este pueda insertarse de manera positiva en los distintos sectores de la vida social.

Un ser humano íntegro, más allá del saber, es posible cuando se asume que el compromiso de formar ciudadanos de paz depende del tipo de educación significativa que podemos generar. Cabe entonces la pregunta: ¿el talento nace o se hace?


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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miércoles, 4 de julio de 2012


¡Qué Nota es mi Escuela!

Música y Valores para la Paz


 Hoy nuestra ciudad de San Cristóbal se llena de las melodías de “La Flauta de Venezuela”, como ya es conocido en todo el mundo. Huáscar Barradas, uno de los músicos más importantes de nuestros país, con una prestigiosa proyección internacional y padrino de nuestro Programa ¡Qué Nota es mi Escuela! ofrece un gran concierto junto al talento musical de los niños y niñas de las escuelas del estado. Contar con el respaldo de una personalidad del calibre de este artista nos brinda una valiosa ocasión para reforzar positivamente la acción pedagógica que aplicamos a través de este programa educativo, pues representa un modelo con el que los niños pueden reflejar un ejemplo de su futuro.

Los seres humanos requieren desde temprana edad estar inmersos en un proceso de socialización familiar y escolar en el que se eleven los valores intrínsecos para ir sentando las bases de su éxito como adultos. De ahí que se precise, en el marco de una educación de calidad, procurar la formación artística para un adecuado desarrollo de su personalidad.





Señala la investigadora Lina D’Ambrosio que las enseñanzas artísticas inciden en la capacidad de interactuar de la persona, habilitándole para comunicarse más eficazmente; los niños adquiere conocimientos mediante los sentidos, a través de los cuales registra la información que proviene de su entorno, por lo que éstas juegan un importante papel en los procesos cognitivos.

Varios especialistas en el campo han comprobado, a través del tiempo, que la música permite exteriorizar sentimientos de forma sublime y es un elemento de gran importancia en el desarrollo de la sensorialidad y la creatividad porque: promueve el aprendizaje significativo, desarrolla aspectos sociales, cognoscitivos, emocionales y físicos, fomenta el desarrollo del lenguaje y fortalece el pensamiento lógico. Tal y como lo expresa el Maestro Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas de Venezuela, la música y en general las artes son imprescindibles cuando se trata de garantizar la formación integral y humanística, de manera que el mundo de los valores sea objeto de aprendizaje.

      
¡Qué Nota es mi Escuela!, ofrece la posibilidad a los niños del encuentro con la experiencia musical fomentando el desarrollo de talentos por medio de la práctica de los valores. Esta iniciativa colabora con el docente en el diseño y aplicación de estrategias para la creación de  hábitos y cualidades que conlleven a la formación del valor como virtud; además de promover las habilidades para la interpretación y creación musical instrumental en el niño; es decir, música y valores  como recursos significativos para moldear un ser humano feliz y comprometido con la sociedad.  Gracias a los esfuerzos que hemos gestionado desde la Fundación de la Familia Tachirense este programa, orgullo tachirense, cuenta con el aval del Instituto de Estudios Humanitarios de las Naciones Unidas como propuesta pedagógica musical promotora de paz.

Es por ello que, reflexionando sobre las palabras del Premio Nobel y Ex Secretario de la ONU, Kofi Anan, nos convencemos cada vez más de que estamos generando la materia prima para formar ciudadanos íntegros: “Cada niño y cada niña deberían tener la oportunidad de desarrollar cabalmente su potencial y contribuir significativamente a la sociedad. La educación es la clave de la paz”.



Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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martes, 5 de junio de 2012


 No solo es posible vivir en familia, sino que es necesario 


Este sábado 02 de junio asistí como invitada a una conferencia sobre horizontes psicológicos de cambio familiar en el Auditorio Principal de la UNET.  Hoy quiero compartir con ustedes parte de esta ponencia, pues considero indispensable generar un positivo debate de opinión pública sobre el tema de la mesa redonda que allí fue desarrollado: Vivir en Familia ¿es posible hoy en la actualidad?

El concepto de familia puede abordarse desde distintos discursos: jurídico, educativo, sociológico, biológico, antropológico, religioso, psicológico, entre otros. Cada uno tendrá un concepto acerca de cómo se conforma, o cuál es el modelo de relaciones, de intercambio entre los distintos lugares y ubicaciones de los sujetos inherentes a la misma.  



Las Naciones Unidas, como máximo rector del consenso internacional, considera a la familia como un agente importante del desarrollo sostenible en todos los niveles de la sociedad. Profundizando un poco más, la familia canaliza algo tan importante para el ser humano como los afectos y los sentimientos. Dice el Prof. Manuel Barroso – sociólogo e investigador - que la familia es el punto de partida para el crecimiento en todas las dimensiones. Cuando las personas forman parte de ese sistema humano, desarrollan conciencia de sí y sentido de pertenencia. Incluso señala que podemos asemejar  lo que allí ocurre con un laboratorio, donde se experimenta y consolida al ser: “Una persona no puede vivir ni crecer sino dentro de sus contextos de desarrollo que son los laboratorios naturales de aprendizaje”.


Sentemos posición con una respuesta a la interrogante inicial y partamos desde ya con un sí. Pero, para tener una respuesta de esta naturaleza, se debe contar con una intención que sostenga tal afirmación.  A pesar de los cambios estructurales, la familia es la institución a la cual los latinoamericanos asignan mayor importancia en su vida cotidiana. En estudio realizado por la CEPAL 2004, el 91 % de los latinoamericanos dijo que es lo “más importante”.




Asegura Aristóteles en la Política, que el Estado (la ciudad) es una forma de organización social que es antecedida, en cronología, pero no en importancia por la familia; considerándola como parte fundamental del mismo. Los vicios y las virtudes de la ciudad o de la sociedad son un reflejo de lo que ocurre en la familia. Si, como tantas veces se repite, la familia es la célula de la sociedad, entonces un buen lugar para empezar a buscar el origen de los males o bienes de una sociedad es ella misma.

         Se ha convertido ya en un lugar común hablar de crisis de la familia en la sociedad actual. Sin duda, se trata de fenómenos globales cuyas tendencias apuntan a la  liberalización de los vínculos, un aumento del individualismo, una fragilidad de los ideales, una mayor tolerancia a la satisfacción de cada uno; haciendo más difícil la existencia estable de los vínculos familiares en las formas marcadas por cierta tradición. Las ideologías adversas a la democracia, por ejemplo, atentan contra la familia y sus valores a fin de debilitarla, ya que allí se aprenden deberes colectivos y derechos individuales, que forman un ciudadano integral y crítico, no esclavos.


Hoy se reconoce que la institución familiar está sujeta a múltiples transformaciones; y en el tránsito de la sociedad tradicional a la sociedad moderna, la familia ha pasado de ser la institución primordial a ser una más entre otras, consecuencia de importantes acontecimientos históricos. La familia, que en otros tiempos ejercía una enorme cantidad de funciones, se ha transformado actualmente en una institución especializada con unas pocas funciones propias, que a menudo se identifican con ser sede de afectos y agente socializador de las personas.

Nos preguntamos entonces si ésta transformación implica para la familia: ¿Un empobrecimiento o pérdida de sus funciones? ¿Su desaparición o una deconstrucción de la misma? Estas interrogantes debemos irlas discutiendo, y esa es nuestra intención, por lo cual estaremos hablando al respecto en una próxima entrega; pues estamos consientes del poder transformador de la familia para edificar una sociedad de paz.



Genny Morales de Pérez
Primera Dama del estado Táchira / Pdte. Fundación de la Familia Tachirense

jueves, 26 de abril de 2012

Cultivando valores desde el aula



La sociedad que construiremos el día de mañana pasa por el hecho educativo, cuyo resultado dependerá de cómo educadores y maestros toquen el corazón de los niños. Haber participado de la Conferencia “Educar en Valores es Enseñar a Amar” dictada por Dr. Antonio Pérez Esclarín el pasado 29 de febrero, en el Teatro de la Casa Sindical, ofreció a todos los que asistimos  una oportunidad para reafirmar la importancia de la formación de valores en la educación; así como nos dio excelentes herramientas para optimizar la praxis pedagógica. Dicho en las propias palabras de ese gran docente: “Los educadores son arquitectos de personas, no trabajan con cabillas ni cemento, sino que construyen el corazón de la patria.”




Los educadores tienen un rol activo permanente, pues llevan la voz cantante en el aula, en la familia y en la comunidad; por ello considero importantísimo la formación que los maestros puedan recibir, para asumir con plenitud y responsabilidad éste compromiso. El maestro representa - junto con la familia - la referencia próxima con la que cuenta el niño para dar sentido a un esquema de valores que enmarque su vida y es ejemplo constante a través de sus acciones diarias; no sólo en el aula, sino con las relaciones entre con cada uno de los actores que conviven a diario dentro del ámbito escolar.



El docente debe contar con cualidades  relacionadas con su formación pedagógica y vocación de enseñar; por tanto, tiene la responsabilidad de concentrar sus destrezas didácticas en diseñar estrategias para guiar estos aprendizajes y trascender en sus alumnos. Convirtiéndose así, en agente activo de la ecuación que representa la práctica docente, debiendo necesariamente estimular la interacción dinámica y la participación, tanto dentro del aula como fuera de ella.

Estar consustanciado con la realidad particular de sus alumnos es fundamental para que el docente pueda hacerles emerger sus potencialidades individuales, adecuando la enseñanza de manera tal que - al expandir los horizontes del conocimiento útil- el alumno pueda afrontar los retos que la sociedad le impone. Una sociedad que no estimule la adquisición y producción de conocimiento no es una sociedad que pueda progresar, de allí que progreso y educación van ligados íntimamente para la superación. Pero no basta el cocimiento por sí mismo sino está centrado en el ser humano y en su entorno social.





Reflexionando sobre las palabras del profesor, intelectual y escritor norteamericano Howard G. Hendrikcs: "La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón" -  y ganados a esta máxima,  propongámonos formar niños para la paz, lo cual se logra en la medida que exista un código de convivencia ciudadana sustentado en los valores del humanismo.

            Hagamos que cada día de nosotros cuente en la edificación de esa sociedad, convencidos de la fuerza transformadora de la educación, porque no hay otra fuente que permita que cada ser humano saque lo mejor que tiene dentro de sí.    pazcomopropuesta@gmail.com

Genny Morales de Pérez
Primera Dama del estado Táchira / Pdte. Fundación de la Familia Tachirense