miércoles, 17 de octubre de 2012


El Día Internacional de la Niña 


El pasado 11 de octubre se celebró por primera vez en el mundo el Día Internacional de la Niña, decretado por la Organización de la Naciones Unidas en observancia a todos los instrumentos de derechos humanos que el más alto ente de acuerdo internacional ha promulgado en la materia  y como una invitación a quienes trabajamos  en la consecución del  bienestar social. En la Fundación de la Familia Tachirense, a través del Programa Casa Abrigo Corazones Nuevos, ofrecemos el amparo, la educación, la capacitación  y el amor indispensables para que nuestras protegidas superen su situación de riesgo, honrando así el compromiso asumido con los sectores vulnerables de la población.

Señala la ONU que el empoderamiento de las niñas y adolescentes así como la inversión en ellas son fundamentales para el crecimiento económico y el logro de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Promover la participación significativa de este género en las decisiones que las afectan, son clave para romper el ciclo de discriminación y maltrato que luego les permita acceder al goce efectivo de sus derechos humanos; dicho proceso requiere la contribución activa de cada uno de los actores sociales y la comunidad en general.

El empoderamiento  es concebido como el proceso de conciencia que un individuo tiene de sus capacidades, lo cual  potencia su acción para transformarse y transformar. La educación empodera permitiéndoles a las mujeres desde temprana edad romper el círculo de exclusión y vulnerabilidad del que son víctimas por su situación intrafamiliar, socioeconómica o por la ausencia de oportunidades. La formación pedagógica les brinda la posibilidad de construir un proyecto de vida y de capacitarlas para asumir los retos que la existencia adulta les depara. Esta condición de superación les permite romper las cadenas de inequidades que las esclavizan y truncan un futuro de desarrollo.

La UNICEF en su “Balance sobre la Protección de la Niñez”, establece que los gobiernos deben asignar recursos presupuestarios adecuados a la protección de la infancia y fortalecer los sectores que se relacionan con este tema, así como velar por que las familias vulnerables tengan mayor acceso a programas sociales que las apoyen. Nuestra gestión, a través de Casa Abrigo Corazones Nuevos, comulga plenamente con estos planteamientos y la hacemos patente por medio un valioso equipo de seres humanos capacitados quienes velan responsablemente por cumplir con la filosofía del Gobierno Democrático del Táchira dirigida a los sectores en desventaja y de más alto riesgo social.

Benedicto XVII  expresa en sus palabras la esencia de cada paso que damos en la conquista de un futuro de progreso: “el amor es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz”. Un país de progreso es posible en la medida que cada uno de nosotros tome conciencia de lo que significa ponerle corazón a la responsabilidad de ser ciudadanos venezolanos; más aún, los que hemos aceptado – por decisión popular y por convicción personal – engrandecer la confianza depositada en nosotros… Seguimos adelante.

Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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miércoles, 10 de octubre de 2012


Emprender es mejorar la calidad de vida 


Hacia finales del mes de julio nuestro programa El Valor de Emprender, el cual desarrollamos en conjunto con FUNDESTA, entregamos microcréditos a 120 familias de los municipios Fernández Feo, Junín, San Cristóbal y Táriba; familias con un espíritu de superación indomable, incluso por encima de cualquier precariedad. Son un grupo de nobles emprendedores tachirenses que, a través de este aporte, tienen la oportunidad de promover comercialmente sus negocios e iniciativas económicas para el sustento familiar y de su comunidad.

Emprender supone enfrentarse a una serie de circunstancias, en la mayoría de los casos, desconocidas. Es más, requiere afrontar a las propias debilidades, al entorno y a los desafíos que nos depara cada día. Los expertos en emprendedurismo señalas que hablar de “espíritu emprendedor” es aproximarse a esa fuerza que alienta y fortifica en la acción; puesto que se requiere de la disposición para hacerse cargo de los cambios y transformaciones. El emprendimiento, como quehacer propiamente humano, amerita de valores definitorios  como la fortaleza interior, la perseverancia, un profundo conocimiento, comprensión y compromiso con el devenir de sí mismo y de los pares, incluso, yendo más allá de los obstáculos.

El Banco Interamericano de Desarrollo, en respuesta a los Objetivos del Mileno, se planteó un nuevo enfoque económico que es la denominada  “economía social”, la cual se traduce en tratar de recuperar la dimensión ética y humana de las actividades económicas, estableciendo nuevos principios para la puesta en práctica de modelos económicos alternativos, es decir; una propuesta basada en el empoderamiento de las personas para que sean sujetos de su propio desarrollo. Uno de los campos más desarrollados de la misma ha sido el de los microcréditos cuyo objetivo es ofrecer acceso monetario, en las condiciones más favorables posibles, a emprendedores de los sectores sociales más desfavorecidos, de tal forma que éstos puedan financiar un proyecto de negocio para obtener autonomía financiera.

Para que el microcrédito cumpla con su vertiente social hacia los más desfavorecidos, el BID indica que depende de un seguimiento continuo y constante del beneficiario; garantizando la perdurabilidad del negocio a través del soporte y promoción de su actividad productiva autosostenible. Por medio de las políticas públicas, los gobiernos tienen que crear un ambiente propicio para que los emprendedores puedan desarrollar sus actividades y recoger sus beneficios. Estas políticas, para que sean efectivas, deben basarse en información precisa sobre las necesidades y la forma en que operan los emprendedores. Nuestro programa, consciente de este reto, ofrece a sus beneficiarios el respaldo necesario por medio del acompañamiento individual, la capacitación y formación, acceso a espacios para la comercialización de sus productos e incentivos para obtener créditos de mayor nivel.

La microfinanciación aporta una gran contribución al concepto del trabajo decente desarrollado por la Organización Internacional del Trabajo en tres sentidos: Creación de puestos de trabajo en las localidades en desventaja social;  reducción de la vulnerabilidad de quienes viven próximos al nivel de subsistencia; la promoción de la responsabilidad, la cooperación y valores de bienestar común. La OIT apuesta a que los responsables de la administración pública y actores sociales relacionados sean capaces de concebir y aplicar una política que permita obtener unos beneficios sociales óptimos mediante una microfinanciación viable. Es por ello que con el Programa el Valor de Emprender ofrecemos una respuesta efectiva a nuestros ciudadanos emprendedores que apuestan por un modelo económico social que les beneficie en su actividad productiva e incida positivamente en la economía regional. Por medio de la gestión del Gobierno Democrático hemos asumido el compromiso de ofrecer calidad de vida en nuestras familias en desventaja y una de las mejores formas de obtenerla es ofrecer soporte y acompañamiento a las iniciativas de trabajo productivo autosostenible.

El cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz establece que el microcrédito debe concebirse como un instrumento de financiación para integrar a los más necesitados  dentro de los procesos virtuosos de desarrollo, caracterizados por una cultura de la participación, de la experiencia solidaria y del protagonismo de los mismos beneficiarios al momento de dar respuestas adecuadas a sus problemas. El camino de la paz exige que cada uno de nosotros asuma los valores humanos como base fundamental de la calidad de vida, por ello el progreso y el desarrollo social pasa primeramente por el calibre moral de cada ciudadano.


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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miércoles, 3 de octubre de 2012


¡Qué Nota el regreso a clases!


Un niño feliz es esperanza de un mañana mejor y este sentimiento de regocijo fue el que nos acompañó el pasado viernes 28 cuando dotamos con 450 instrumentos a 25 escuelas estadales de nuestro Táchira. Cuatros, flautas, maracas, tamboras y mandolinas formaron parte de lo que fue la primera entrega de los mil instrumentos que tenemos planificados asignar en el marco del Programa ¡Qué Nota es mi Escuela! y con motivo del inicio del año escolar 2012-2013.

Comprometidos con ofrecer mejores oportunidades de bienestar social y siendo la educación un valioso instrumento que posibilita generar transformaciones positivas, la Fundación de la Familia Tachirense continúa dando acompañamiento a los centros educativos regionales a través del acceso al material musical, el cual es indispensable para que el docente y el alumno puedan apropiarse del Programa ¡Qué Nota es mi Escuela! desde una perspectiva de formación de talento humano.

La música debe ocupar un papel importante en la educación, dado que desarrolla unas capacidades altamente globalizadoras tanto en el proceso cognitivo como en la dimensión comunicativa y humana. La pedagogía actual confirma, desde perspectivas rigurosamente científicas, la necesidad de diseñar modelos educativos multidimensionales que contribuyan a fomentar las potencialidades, que propulsen los espacios afectivos e interpersonales y que refuerce las habilidades esenciales para la formación del ser; por ello, los expertos confirman que la enseñanza de la música es la única disciplina que cubre simultáneamente la expansión de todas las dimensiones de la persona: intelectual, afectiva, interpersonal, psicomotor, físico y neurológico.

En nuestro programa ¡Qué Nota es mi Escuela!, basados en la evidencia empírica que han aportado los especialistas de las distintas disciplinas que abarca este tema, ofrecemos el potencial formativo que brinda la vivencia de la experiencia musical en la  internalización y práctica de los valores como humanos; asimismo, esta iniciativa se fundamenta en un planteamiento sinérgico en el que padres, docentes, alumnos y comunidad comparten un objetivo pedagógico de bienestar común, identificándonos así como pueblo amante de la convivencia armónica. El  aval que nos ha otorgado el Instituto de Estudios Humanitarios de las Naciones Unidas, al reconocerlo como propuesta educativa musical promotora de paz, confirma que estamos repercutiendo tangiblemente en la sociedad y que podemos transcender fronteras con una iniciativa que está generando resultados favorables.

Como valor universalmente reconocido y aspirado, la paz se convierte en el objetivo central del proceso formativo y  la escuela en el contexto adecuado que brinda posibilidades para ello. Concebimos entonces la educación para la paz como una meta que requiere de acciones conjuntas en el marco de un modelo institucional coherente y comprometido que ha sido una de las premisas primordiales del Gobierno Democrático del Táchira en los lineamientos de su gestión. ¡Qué nota es mi Escuela! concibe la formación en valores a través de la música, como una alternativa humanista que confía en la educación para estimular la mente y los corazones de nuestros niños.

La UNESCO lo afirma: “La educación es la herramienta que nos permite trascender la condición de individuos y llegar a ser personas; es decir, ciudadanos que aportan a la sociedad, capaces de buscar y expresar la verdad, de contribuir a que las comunidades y las naciones alcancen una vida mejor", nosotros aunamos esfuerzos permanentemente para hacer de esta afirmación letra viva que nos permita alcanzar un futuro de paz tangible y duradero.


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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miércoles, 26 de septiembre de 2012


La Paz es el camino 


Fue en el año 2001 cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró que el 21 de septiembre sería un día dedicado a fortalecer los ideales de paz, tanto dentro de cada una de las naciones, como entre todas ellas y sus pueblos. El tema de este 2012 es  “Una paz sostenible por un futuro sostenible”, que pone de relieve el hecho de que la construcción de un porvenir sustentable es posible sólo con una paz permanente. Jefes de Estado y representantes de alto nivel se reunieron en Río de Janeiro (Brasil) para renovar su compromiso con la sociedad civil, reconociendo que las personas constituyen el centro del desarrollo socioeconómico y que en el esfuerzo mancomunado por lograr un mundo equitativo e inclusivo se pueden generar mayores oportunidades y mejorar los niveles de vida.

Definir la paz, como algunos teóricos la plantean, va más allá de la habilidad para seguir las reglas y regulaciones, la capacidad para el entendimiento, la promoción de la tolerancia y la práctica de la no violencia. La paz nos humaniza y nos abre las posibilidades reales de pensamiento y acción, ya que su punto de partida son las necesidades humanas individuales y colectivas. Juan Pablo II afirmaba que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, por ello para que la misma se instaure requiere de una construcción consciente; pues está basada en la generación de valores positivos y perdurables, capaz de integrar política y socialmente, de generar expectativas y de contemplar oportunidades de bienestar personal y ciudadano.

Vivir la paz implica descubrir, sentir, valorar y vivir con esperanza las capacidades personales como realidades y como medios eficaces que podemos poner al servicio de los demás y que pueden contribuir a un desarrollo positivo y armónico de la vida y del humanismo. Construir la paz requiere crear unas relaciones basadas en la cooperación, el apoyo mutuo, la colaboración y la creación de condiciones de confianza común. Es por ello que, siendo promotores de cambios sociales, tenemos la responsabilidad de gestionar acciones en función de la capacidad para transformar la realidad y alcanzar la paz.

Comulgando con el lema de la ONU y con lo expuesto por respetados académicos, el futuro se convierte en la única propuesta posible de interacción con la realidad, por ello es necesario pensarlo y trabajarlo acertadamente para convertirlo en perdurable, justo, pacífico. Que sea un devenir solidario con las generaciones siguientes, que ofrezca de manera permanente la posibilidad de imaginar y crear nuevas situaciones deseables de acuerdo con nuestros valores de paz. En la Fundación de la Familia Tachirense, fiel a los principios que rigen al Gobierno Democrático del Táchira, estamos convencidos que la forma de alcanzar sociedades más justas y equitativas es que sus organizaciones e instituciones trabajen en términos positivos y sobre esas razones se cimientan las bases de cada uno de nuestros programas sociales. A través de esta columna aspiramos proponer no solo visiones, reflexiones y acciones de paz, sino la esperanza de un mundo mejor.

El Sumo Pontífice Juan XII manifestaba que los problemas actuales que preocupan tan profundamente a la humanidad, y que tan estrecha conexión guardan con el progreso de la sociedad, vienen del  anhelo que mueve ardientemente a todos los hombres de buena voluntad; esto es, la consolidación de la paz en el mundo. Porque la paz no puede darse en la sociedad humana si primero no se da en el interior de cada hombre. Sin duda, la paz es el camino.

Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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miércoles, 19 de septiembre de 2012


La Responsabilidad Social camino para la paz 


Recientemente estuvo de visita en el Táchira la experta en proyectos sociales de la Cámara Venezolano Americana de Industria y Comercio Elizabeth Martínez dictando un importante taller denominado “Proyectos y Responsabilidad Social” con el fin de suministrar el conocimiento de técnicas fundamentales para impulsar planes que incidan directamente en el desarrollo integral del estado, enfatizando sobre todo el vínculo que debe existir entre las organizaciones sociales y los entes gubernamentales para la consolidación de estrategias impulsadoras de bienestar.

Esta socióloga, profesora de la UCAB y de la UNIMET tiene doce años de experiencia trabajando en la construcción de competencias transversales para el diseño y gestión de proyectos sociales; por lo que fue invitada por el Gobierno Democrático, a través de la alianza estratégica con Venancham, para la capacitación tanto de funcionarios públicos, voceros de la sociedad civil como dirigentes vecinales.    

La Responsabilidad Social es un concepto matriz para promover una nueva ética ciudadana que contribuya a impulsar un desarrollo equilibrado y sustentable, haciendo copartícipes a los actores sociales de la construcción de una sociedad justa y solidaria. Desde estos puntos de vista ser socialmente responsable significa establecer metas y acuerdos mutuos que introduzcan en el entorno un dinamismo transformador de las realidades humanas, contribuyendo a que los ciudadanos hagan de éste un propósito de reciprocidad y justicia.

Diversos expertos en el tema han determinado que un proyecto de responsabilidad social se encuadra en un proceso de discusión y promoción de alternativas de largo plazo, para la construcción de un país viable. Ello implica: reconstruir los vínculos de las personas entre sí fomentando la cooperación e incrementando la capacidad organizativa de las comunidades que garantice los derechos de los ciudadanos; construir una sociedad civil articulada, necesaria para consolidar el marco ético requerido para que los individuos establezcan verdaderos compromisos con el bienestar de los otros y con el bien común. Por tanto, la responsabilidad social ha de encuadrarse en la configuración de una ciudadanía activa, comprometida con los valores y principios de una constitución democrática, a través de una participación efectiva y decisiva, dentro de un proyecto que dé prioridad a la vida de las personas sobre las instituciones.

Señala Martínez que se hace necesario un accionar socialmente responsable desde la gestión gubernamental en conjunto con la empresa privada, pues las necesidades  humanas no tienen color político. Es en el rescate de los valores donde se encuentra la clave de este compromiso, el cual debe comenzar desde el momento del nacimiento; haciendo énfasis en que mejorando la calidad de vida es posible asegurar el futuro.  El portafolio de oportunidades de bienestar que ofrece la Fundación de la Familia Tachirense tiene el trazo perfecto de una propuesta socialmente responsable, pues se enfoca a partir del momento de la concepción del hijo en el vientre materno, siendo ésta un modelo de éxito a replicar fuera de las fronteras tachirenses.

Un ejemplo patente es nuestra Casa de Parto Humanizado, cuya infraestructura fue realizada 100% con el aporte de responsabilidad social empresarial, a través del Gobierno Democrático del Táchira. Tal como señala Elizabeth, en el lema “Grande como su Gente” se dignifica y respeta al ser humano en sí mismo y la realidad venezolana demanda que cada ciudadano encuentre el punto justo del respeto hacia su propia dignidad. Por ello, son frases con las del Papa Benedicto XVI en su Encíclica “Caritas in Veritate” las que confirman nuestro compromiso con el futuro: “El bien común y el esfuerzo por él, han de abarcar necesariamente a toda la familia humana, dando así forma de unidad y de paz a la ciudad del hombre”.


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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miércoles, 12 de septiembre de 2012


La Historia especial de Carolina Jaimes Branger 


El mes pasado tuvimos de visita en nuestra ciudad a la reconocida escritora Carolina Jaimes Branger, para presentar su maravilloso libro “Los 7 Encuentros” en el Ateneo del Táchira y como invitada especial de la Fundación de la Familia Tachirense en el marco de la Semana Mundial de Lactancia Materna; llevando un mensaje de amor, vital para la sociedad que aspiramos y que estamos consistentemente edificando a través de valores, educación y oportunidades a las familias en desventaja.

Ingeniera de sistemas, profesora, locutora, conductora de programas de televisión y radio, esta polifacética mujer se ha destacado como columnista de opinión en 12 diarios de circulación nacional  y regional así como en respetados medios digitales; además es miembro de la Academia de la Lengua y cuenta con un postgrado en Harvard. Sin embargo, lo más significativo de su amplio currículo es ser madre de una joven especial. La menor de sus tres hijas - también llamada Carolina y entre sus más allegados conocida como Tuti – cuando apenas contaba un año padeció una enfermedad viral que le ocasionó un trastorno motriz severo, dejándole una condición con la que tanto madre como hija han ido superando y aprendiendo de cada reto con el paso de los años; pues “las personas especiales son seres que ponen a prueba nuestra condición humana y son ángeles de Dios en la tierra”.

De un grato viaje familiar a tierras carabobeñas junto a  las experiencias con todas las personas y lugares conocidos nace el cuento “Los 7 Encuentros”, una relato de aventuras fantásticas cuyos protagonistas son dos niños: Andrés y Tina, siendo ésta última fruto de la inspiración que Tuti ha sido en la vida de la escritora. A través de esta historia su autora promueve la sensibilización hacia los niños especiales desde su perspectiva vivencial; pues así como ella lo afirma, pueden ser tan amigos como cualquier otro amigo, necesitan comprensión, no lástima  y requieren compañía, no indiferencia. Esto es posible solo con una educación que privilegie la condición humana sustentada en valores éticos, que prepare a los niños para la libertad y para tomar decisiones responsables; siendo este el equipaje que les va a permitir luego volar hacia sus sueños. Todo lo que ellos imaginan puede hacerse realidad.

Carolina invitó a las madres tachirenses a no poner límites a sus hijos, ya que todo se aprende y exigirles es motivarlos para que se eduquen con entusiasmo. La madre inspira al niño y es su mejor estímulo para que sea un ciudadano virtuoso; porque para surgir como sociedad se requiere que aprendamos valores. “El mundo será de los que tuvieron el valor de irse volando detrás de los 100 pájaros y no se conformaron sólo con el que se quedó en la mano”. Esta tesonera mujer es un referente de los principios con los que estamos comprometidos en la Fundación de la Familia Tachirense a través de nuestros programas sociales. Gestionamos oportunidades que le brinden a la familia la posibilidad de construir un futuro mejor y posible para sus hijos.

Dice Carolina Jaimes Branger que esta situación particular de vida le ha enseñado que la mayor fuerza que existe en el mundo es el amor. Es esperanzador encontrar personas como ella, que con sus acciones abonan el camino de la paz y que están convencidas como nosotros que los valores morales son determinantes para una sociedad de progreso. La sabiduría de su Santidad Juan Pablo II sentencia firme y determinante: “Una civilización de paz no es posible si falta el amor”.

Genny Morales de Pérez 
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miércoles, 5 de septiembre de 2012


Asumiendo el compromiso con el futuro 


En el marco del cierre del año académico 2012 tuve el honor de haber sido nombrada madrina de varias promociones de alumnos de nuestro estado. Desde preescolar hasta universitarios, los graduandos fueron agasajados en la Residencia Oficial de Gobernadores, donde tomé un tiempo de la celebración para dedicarles algunas palabras de motivación y felicitación. En la Fundación de la Familia Tachirense estamos convencidos de la gran importancia que la educación representa como un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz; por esta razón, la oportunidad de estrechar  vínculos con los ciudadanos del futuro, gestores sociales en potencia, afianza aún más el compromiso con nuestro estado y el país.

El consenso de la comunidad internacional plasmado en los documentos que la UNESCO ha divulgado expresa que la educación tiene la misión de permitir a cada persona, sin excepción, fructificar sus talentos y capacidades de creación, lo que implica que pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal. Todo ser humano tiene el derecho a participar del hecho educativo, para después asumir el deber de contribuir a la educación de los demás. Entender esta responsabilidad es vital para forjar el cimiento de una sociedad de aprendizaje para el desarrollo.

Hoy quiero hacer especial énfasis en las reflexiones compartidas con mis ahijados de las promociones de Biología y Química y Educación Básica Integral de la Universidad de Los Andes – Táchira, profesionales recién graduados que están culminando una importante etapa en sus vidas y asumiendo el compromiso de enfrentar los retos del futuro; por ello les invité a nunca descansar y superarse, a no colocar límites a sus metas y anhelos. En el Táchira contamos con generaciones de buenos educadores para los tiempos venideros y eso nos permite tener esperanzas sobre el porvenir.

Reflexionando sobre la experiencia de dos hombres, ejemplos de tenacidad y triunfo, compartí con los graduandos algunos aspectos resaltantes sobre sus visiones ante los desafíos que se les fueron planteando en el camino. Uno de ellos es Steve Jobs, genio de Apple y Pixar, quien pese a una serie de limitaciones tanto familiares como académicas se convirtió en líder mundial en tecnología y animación digital; dejó un legado de perseverancia y fe personal, pues cuando los demás no apostaban a sus capacidades para conquistar grandes logros e incluso siendo despedido a los 30 años por los socios de su primera empresa, jamás dejó de creer en él mismo porque amaba lo que hacía: “aunque la vida te golpee con un ladrillo en la cabeza, nunca pierdas la fe”.

La otra historia compartida fue la de Alberto Vollmer, Presidente de Ron Santa Teresa, referente de prestigio empresarial por estar al frente de la casa productora del ron venezolano mejor posicionado en el mundo; quien fuera invitado a dar el discurso de graduación a los alumnos del Programa Avanzado de Gerencia del IESA en octubre de 2010. Sus palabras cuentan con lo que ha sido su paso por la compañía y cómo logró superar con éxito cada desafío gerencial. Esta experiencia le ha ofrecido valiosas lecciones que él resume en asumir con humildad los retos que trae la vida, pues ésta nos habilita para aprender; liderizar cada proyecto personal con tenacidad y sentido de servicio; creer en uno mismo y no permitir que otros determinen las propias capacidades; regirse ante todo por valores y principios; plantearse objetivos con orgullo y pasión; ser incondicionalmente constructivos y constructores, recordando que el éxito es 1% inspiración y 99% transpiración.

Estas anécdotas fueron el marco para proponerles a los nuevos profesionales de la pedagogía una visión inspiradora de futuro, pues van a gerenciar un aula y formarán  talento humano, por ende tienen un compromiso trascendental con la sociedad. El país confía en este grupo de avanzada, por ello la invitación a ser útiles y proactivos, pues  dejarán huella en los seres que pasen por sus aulas siendo luego quienes tendrán las riendas para llevar adelante los destinos de la nación. La responsabilidad que tenemos como promotores de ciudadanos íntegros es significativa y así lo afirma la UNESCO: “sólo mediante la educación podremos edificar una paz duradera en la mente de los hombres”.


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
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