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miércoles, 17 de octubre de 2012


El Día Internacional de la Niña 


El pasado 11 de octubre se celebró por primera vez en el mundo el Día Internacional de la Niña, decretado por la Organización de la Naciones Unidas en observancia a todos los instrumentos de derechos humanos que el más alto ente de acuerdo internacional ha promulgado en la materia  y como una invitación a quienes trabajamos  en la consecución del  bienestar social. En la Fundación de la Familia Tachirense, a través del Programa Casa Abrigo Corazones Nuevos, ofrecemos el amparo, la educación, la capacitación  y el amor indispensables para que nuestras protegidas superen su situación de riesgo, honrando así el compromiso asumido con los sectores vulnerables de la población.

Señala la ONU que el empoderamiento de las niñas y adolescentes así como la inversión en ellas son fundamentales para el crecimiento económico y el logro de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Promover la participación significativa de este género en las decisiones que las afectan, son clave para romper el ciclo de discriminación y maltrato que luego les permita acceder al goce efectivo de sus derechos humanos; dicho proceso requiere la contribución activa de cada uno de los actores sociales y la comunidad en general.

El empoderamiento  es concebido como el proceso de conciencia que un individuo tiene de sus capacidades, lo cual  potencia su acción para transformarse y transformar. La educación empodera permitiéndoles a las mujeres desde temprana edad romper el círculo de exclusión y vulnerabilidad del que son víctimas por su situación intrafamiliar, socioeconómica o por la ausencia de oportunidades. La formación pedagógica les brinda la posibilidad de construir un proyecto de vida y de capacitarlas para asumir los retos que la existencia adulta les depara. Esta condición de superación les permite romper las cadenas de inequidades que las esclavizan y truncan un futuro de desarrollo.

La UNICEF en su “Balance sobre la Protección de la Niñez”, establece que los gobiernos deben asignar recursos presupuestarios adecuados a la protección de la infancia y fortalecer los sectores que se relacionan con este tema, así como velar por que las familias vulnerables tengan mayor acceso a programas sociales que las apoyen. Nuestra gestión, a través de Casa Abrigo Corazones Nuevos, comulga plenamente con estos planteamientos y la hacemos patente por medio un valioso equipo de seres humanos capacitados quienes velan responsablemente por cumplir con la filosofía del Gobierno Democrático del Táchira dirigida a los sectores en desventaja y de más alto riesgo social.

Benedicto XVII  expresa en sus palabras la esencia de cada paso que damos en la conquista de un futuro de progreso: “el amor es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz”. Un país de progreso es posible en la medida que cada uno de nosotros tome conciencia de lo que significa ponerle corazón a la responsabilidad de ser ciudadanos venezolanos; más aún, los que hemos aceptado – por decisión popular y por convicción personal – engrandecer la confianza depositada en nosotros… Seguimos adelante.

Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
                                                                                                             pazcomopropuesta@gmail.com 
                                                                      lapazcomopropuesta.blogspot.com
                                                                                      FFTdigital: 

miércoles, 9 de mayo de 2012


Corazones nuevos, una segunda oportunidad 


La familia se considera como uno de los pilares fundamentales de la sociedad, brinda a sus miembros la socialización elemental  y el soporte afectivo necesario para desarrollar plenamente las capacidades de sus integrantes. Dentro de este núcleo nos desenvolvemos como personas,  aprendemos los valores, las conductas, los roles sociales y se nos ofrece la protección y la compañía, elementos que repercuten en la autoestima de la persona. Es decir, el primer referente de todo ser humano que llega al mundo es el seno del hogar que lo recibe; el anclaje determinante para iniciar el camino de la vida lo otorga la familia.

Pero, ¿qué sucede cuando la familia es la que quebranta los derechos intrínsecos de uno de sus miembros y más aún, cuando ese ser es vulnerable y sin capacidad de defensa, como un niño? Existe hoy una lamentable realidad patente que es la violencia intrafamiliar; la posición de dependencia de los niños y la concepción tradicional de la autoridad de los padres y los demás adultos significativos sobre ellos, les coloca en una posición susceptible a convertirse víctimas de agresión, lo que afecta su desarrollo físico, emocional, mental y espiritual.

Especialistas en este complejo tema han demostrado que el maltrato y el abandono en niños y adolescentes puede derivar en varios tipos de conducta, dependiendo de cómo asuman lo vivido: asustados y ansiosos, porque creen que el mundo es un lugar peligroso; agresivos, atacando e intimidando a los demás, pasivos y retraídos, porque piensan que no pueden cambiar nada en su vida y con dificultades de aprendizaje y comunicación, pues su capacidad mental se lesiona al enfrentar el estrés de vivir en un ambiente de maltrato. Por tanto, estos seres humanos en pleno desarrollo corren más riesgo de convertirse  en adultos maltratadores y con tendencia hacia comportamientos violentos, por ende a rechazar la socialización armónica.


Desde la enorme responsabilidad que hemos asumido, como promotores del bienestar ciudadano para la edificación permanente de una sociedad de paz y conscientes de que la infancia maltratada es un problema de graves consecuencias para el presente y el futuro de un país; ejecutamos acciones determinantes en defensa de los más vulnerables. Nuestro programa Casa Abrigo “Corazones Nuevos”, lugar en donde amparamos a niñas y adolescentes que gozan de una medida de protección impuesta por un tribunal de menores, es una respuesta para asumir la responsabilidad que tenemos con la sociedad.



El solo hecho de detener la agresión es un gran paso en el resguardo de la integridad y el respeto a los derechos humanos de nuestras protegidas;  pero la filosofía humanista que antecede nuestro proceder va más allá, logrando que este hogar temporal de acogida represente una segunda oportunidad llena de amor para quienes la propia familia les arrebató la esperanza. Se les garantiza alimentación, salud integral, recreación y educación de forma permanente las 24 horas, los 7 días de la semana; a través  de un calificado grupo de profesionales: docentes, maestras, psicólogos, psiquiatras, médicos y orientadores familiares, con estrategias dirigidas a restablecer su equilibrio biopsicosocial y brindándoles la posibilidad de construir un nuevo proyecto de vida, sobre la base de los valores y en entorno donde prevalece la paz.


Su Santidad Juan Pablo II expresó: “La gran causa de la paz (…) tiene necesidad de todas las energías de paz latentes en el corazón (…)” Entonces, todos los esfuerzos son válidos cuando la meta es que los corazones de nuestras niñas latan al ritmo armónico de la paz hoy y como promotoras de la sociedad del futuro.
pazcomopropuesta@gmail.com



Genny Morales de Pérez
Primera Dama del estado Táchira / Pdte. Fundación de la Familia Tachirense