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martes, 19 de junio de 2012



No solo es posible vivir en familia...sino que es necesario (III) 


A los padres en su día.


El pasado domingo 17 de junio celebramos en nuestro país el Día del Padre. Dejando a un lado el sentido comercial que ha banalizado el significado de esta fecha es el marco ideal para continuar con el debate sobre la importancia de la función esencial de la familia, con especial énfasis en el rol paterno; pues tal y como afirma el Dr. Tony Anatrella,  psiquiatra social y consultor del Consejo Pontificio del Vaticano para la Familia, revalorizando la figura del padre se recupera el sentido de la familia, ya que su presencia en necesaria para el desarrollo psicológico y equilibrado de los hijos.

Destacados especialistas en el área detallan las características de lo que significa la paternidad comprometida: Sentimientos y conductas responsables respecto al hijo, ser físicamente accesible,  apoyar económicamente el hogar para sustentar las necesidades del niño y ejercer influencia en las decisiones relativas a  formación de los hijos. Las investigaciones demuestran que la empatía por los otros, el autocontrol, una alta sensibilidad moral e incluso el desarrollo físico del niño están determinados en un nivel importante  por el compromiso del padre en la formación y educación de sus hijos.




Un alto grado de responsabilidad paterna genera un contexto familiar en que tanto el hombre como la mujer se sienten satisfechos con su matrimonio y con los acuerdos conjuntos acerca de la crianza infantil. Hablamos entonces que la familia nuclear estable proporciona las condiciones de éxito para el desempeño de su función orgánica con la sociedad y con cada uno de sus miembros, en armonía y paz.

En un estudio reciente realizado por el respetado académico Felipe Guerrero, se evidenció que el mayor anhelo de los niños es formar parte y contar a futuro una familia nuclear. La encuesta llevada a cabo  en planteles estadales del Municipio San Cristóbal  reveló que los niños sienten que en la familia constituida por padre y madre existe la ayuda, la unión, la comprensión, la paz y el cariño; siendo el amor entre la pareja y el amor entre padres e hijos lo más importante para poder constituirla. Esto revela contundentes elementos esperanzadores para preservar ese activo  valioso que es la familia nuclear, evidenciada en los andes. La presencia de padre y madre, unidos en una relación estable y comprometida crea para los hijos el contexto de seguridad, protección y alimento emocional que ellos necesitan para crecer y ser felices.

Los niños tienen derecho a contar con padres responsables que entiendan que en la familia se aprende la noción de ser humano, se generan hábitos y modelos conductuales y se aprenden los patrones de afectividad en los primeros años de su vida, momento crucial de su crecimiento y desarrollo, no más tarde.

Afirma James Heckman – Premio Nobel de Economía 2000- que los niños criados en entornos menos favorecidos tienen menores probabilidades de éxito; por tanto - cumplidora de su rol- la familia juega un papel importante en la primera infancia y a través de  políticas de desarrollo humano unificadas la apoyamos desde la Fundación de la Familia Tachirense. Las brechas sociales empiezan a presentarse en la niñez; por tanto los primeros años de vida son decisivos para prevenir los efectos irreversibles de la pobreza.


 Si la sociedad interviene temprano puede mejorar las  habilidades socio-emocionales y cognitivas de los niños menos favorecidos, siendo ésta la mejor estrategia de alivio para reducir desventajas, promover la inclusión y evitar desigualdades. Fortaleciendo a la familia se logra impactar  positivamente en los primeros años de vida de los niños, logrando incidir en todo su ciclo de vida de generación en generación.

La primera infancia marca para siempre la personalidad del ser y define la sociedad del futuro. Esto nos permite afirmar que no solo es posible vivir en familia en la actualidad, sino que es necesario; pues tal como señala su Santidad Juan Pablo II es en comunión familiar que se ofrece la posibilidad de vivir la primera y fundamental experiencia de paz.       


Genny Morales de Pérez 
Primera Dama del estado Táchira 
Pdte. Fundación de la Familia Tachirense
                                                                                                                  pazcomopropuesta@gmail.com 
                                                                                                            lapazcomopropuesta.blogspot.com

                                     

miércoles, 2 de mayo de 2012


Educando para la paz en la primera infancia 


Su santidad Juan Pablo II durante la XII Jornada Mundial de la Paz de 1979 expresó un aleccionador postulado que plantea la fórmula para la formación y desarrollo integral de un ser humano virtuoso, capaz de vivir y convivir en sociedad: “Para lograr la paz, educar en la paz”. Exhorta tanto a padres y maestros, como a los gobernantes a ejecutar la paz a través de las acciones diarias, pues será la obra resultante de la responsabilidad compartida que tenemos todos en dicha misión.

            Es tan prioritario el abordaje permanente y sistemático de este tema que se ha convertido en uno de los objetivos primordiales que la UNESCO desarrolla como definición de la escuela del futuro. Por tanto, la educación debe apoyarse en cuatro pilares básicos: aprender a conocer, para aprovechar las posibilidades que ofrecen los conocimientos a lo largo de la vida; aprender a hacer, para adquirir competencias que capaciten al individuo dentro del marco de experiencias de socialización; aprender a vivir con los demás, para desarrollar el respeto a los valores del pluralismo, la comprensión mutua y la paz; y aprender a ser, para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

Educar para la paz es desarrollar todos aquellos valores fundamentales  que son necesarios para la estructuración armónica de la personalidad, desde la más temprana edad. Para ello se requieren entornos de aprendizaje de calidad, adaptados a las necesidades del niño y basados en el respeto a sus derechos; donde la comunión entre el hogar y la escuela sea de estrecha comunicación y permanente participación. Especialistas en la materia afirman que hoy la retroalimentación entre padres, hijos y maestros en los procesos de aprendizaje representa la dinámica ideal para la conformación del ciudadano humanista del mañana.


Comprometidos con la misión permanente de beneficiar sobretodo a aquellos a quienes las posibilidades de acceso a una mejor calidad de vida se dificultan debido a la precariedad del ingreso familiar, hemos desarrollado el programa Casa Hogar Juan Pablo II. En este centro de educación inicial promovemos una mejor convivencia; a través de espacios acondicionados para la estimulación adecuada, con un equipo de docentes, madres cuidadoras y personal de apoyo de alto perfil profesional, ofrecemos: educación pedagógica y en valores, cuidado psicoafectivo, alimentación diaria nutritiva y balanceada, atención médico pediátrica permanente; así como el Taller de Armonía Familiar a cargo del Prof. Felipe Guerrero, académico y orientador de extensa trayectoria,  el cual está dirigido a los padres, representantes y adultos significativos, a fin de hacer del hogar un referente afectivo para nuestros hijos.


  
Apegándonos al Currículo Básico de Educación Inicial y teniendo la filosofía del Santo Padre como inspiración evocadora, nos enfocamos en la familia como una escuela de las virtudes que prepara a los seres humanos para la convivencia social. La comunidad de amor y unión que los hijos tengan de modelo en el hogar determinará su comportamiento y las relaciones con su entorno.

Las realidades sociales de hoy evidencian que tenemos la importante misión de brindar soporte el núcleo familiar. Casa Hogar Juan Pablo II tiene más de un 70% de niños cuyas madres son el único sostén del hogar y muchas de ellas pertenecen al sector de la economía informal o con ingresos mínimos; como no cuentan con los recursos para costear una guardería, optaban por llevarse a sus hijos al sitio laboral; siendo en algunos casos la propia calle. Investigadores señalan que en los primeros años se desarrollan procesos cognitivos y lingüísticos que favorecen el razonamiento y la comprensión; si el entorno no es favorable a la estimulación positiva de estos niños ¿qué calidad de oportunidades tienen para comenzar el camino de la vida como seres humanos integrales y felices?

            Son acciones concretas como éstas las que pueden delinear una sociedad donde se privilegie a nuestros niños como esperanza de vida. El ser humano es materia prima que no se transforma por sí misma, sino que requiere la interacción de la educación para que aflore lo mejor de cada uno. De cómo convivan los niños será el adulto del mañana comprometido con la edificación de una sociedad de paz.                                pazcomopropuesta@gmail.com



Genny Morales de Pérez
Primera Dama del estado Táchira / Pdte. Fundación de la Familia Tachirense